Nos encontramos en el interior del recinto más antiguo. La torre más elevada que ocupa el espacio central data de los siglos noveno y décimo. Sin embargo, la mayor parte de los edificios se construyeron a partir de la segunda mitad del siglo doce, en el que el castillo vino a manos de la Orden del Temple, una organización militar en la que sus miembros mantenían a la vez votos religiosos.

Esta orden se fundó en Jerusalén en 1118, con la finalidad de defender a los peregrinos de Tierra Santa. En 1143 recibieron el castillo de Monzón e importantes posesiones en su entorno. Esto fue fruto del testamento de Alfonso I el Batallador, que en 1131 había dejado el reino de Aragón como legado a las órdenes militares.

Como el testamento no se llevó a efecto, las órdenes pactaron, a cambio de su renuncia, recibir en donación varias posesiones. Así, los templarios se instalaron en el castillo y lo dotaron de nuevas dependencias de carácter conventual, hasta que tuvieron que abandonarlo en 1309.

En el interior del refectorio encontrará unos paneles con información sobre la Orden del Temple.