El templo de San Nicolás, construido con sillares de piedra magníficamente trabajados, fue realizado a finales del siglo XII. Es románico, pero algunos elementos incorporan las formas del entonces naciente gótico, como el ábside poligonal, proyectado hacia el acantilado y que hace la función de torreón.

La portada sí es característicamente románica. En el espesor de la piedra se ha tallado una sucesión de arcos concéntricos para reproducir la gradación de arquivoltas características de las más complejas portadas románicas. En su centro ostenta además el crismón, elemento simbólico que representa la Trinidad y que encontramos también en otros destacados monumentos románicos de la provincia.

Las distintas ventanas que se abren en la fachada, aunque afectadas por intervenciones posteriores, corresponden a la obra original. La puerta lateral sur, al exterior, convertida ahora en ventana, presenta unas dovelas preciosamente labradas con motivos geométricos.