En este edificio se ubicaban las estancias y dormitorios de los caballeros. Presenta dos plantas y sótano, donde se encuentra la entrada de otro de los pasadizos del castillo. Los templarios que vivían aquí tenían una peculiar organización interna, característica de la orden. A su cabeza estaba el comendador, responsable de la encomienda de Monzón.
Las encomiendas eran los distritos administrativos en que se dividía la orden. Había también un subcomendador para auxiliarle en sus funciones y un lugarteniente que ocupaba su lugar durante sus ausencias. En la comunidad existían distintas categorías.
Los caballeros y los sargentos, que estaban destinados al servicio de las armas, los escuderos, que los ayudaban en sus tareas, y los capellanes, que se encargaban de las funciones de tipo espiritual. Las tareas domésticas del convento eran desempeñadas por frares de rango inferior.